Soy un triste espectador que llego tarde a la función, un periódico que nadie compro, un artefacto que nunca se utilizo.
En estos días, en los cuales me he sentido más que enfermo, me he dado cuenta que mi vida se ha vuelto algo monótona, aburrida y predecible. Ya no soy el que solía ser, y lo más triste de todo es que no me importa, porque solo soy yo, y yo soy muy elemental, sino me falta alimento y un lugar donde dormir estoy bien, lo demás viene por sí solo, será lo que tendrá que ser, ya no luchare.
"Bendito sea el que nada espera, porque no será defraudado."
Esa será mi ley de hoy en adelante, el amor y el dinero se lo dejos a los demás, yo solo quiero escribir y leer, no más.
Adiós a las complicaciones.