viernes

La 35 B

Siendo las tres de la tarde, me dispongo a ir a mi casa, y de paso hacer mi trabajo de redacción. El tráfico es fluido, o al menos eso es lo que yo pienso ingenuamente. Me despido de Pamela y de un chino que aun no se su nombre, pero que nos acompaño hasta el paradero. Subo a la 35B (bus que pasa por mi casa) y observo detenidamente a la gente subir. El bus esta casi vacío, así que dudo donde sentarme, hasta que veo a una mujer entrada en carnes que está sola en un asiento doble. Me agencio a su costado y saco mi pequeño libro “Todos los hombres del presidente”, hago como si lo estuviese leyendo y miro de reojo a la fémina que está a mi lado. Ella, con cierta cautela mira mi libro, parece interesarle, y yo, pensando que quizás también es estudiante debido a la pequeña mochila que tiene en las piernas le digo –Se trata de dos periodistas que están indagando sobre el caso Watergate, un enrollo estadunidense donde el presidente Nixon estuvo comprometido. Me mira con cierto gesto de duda y no dice nada. –Hola, soy Jefry ¿Y tú? –Yo soy María. La conversación fue fluida, conversamos de varios temas en muy poco tiempo. Tenía interés por ingresar a la Universidad San Martín, a la facultad de Derecho. Sus padres son abogados, y ella quiere seguir la línea familiar. Entre sus gusto se encontraban el hecho de salir a pasear con sus amigas y escuchar música funk.En cuanto llegamos al ovalo Sta. Anita se bajo. María vive en la residencial “Los girasoles”, cerca a Chosica, entre “El Cuadro” y Chaclacayo. Demora todos los días entre media hora y cuarenta minutos en llegar al Ovalo Sta. Anita y de ahí unos 20 minutos hasta la Facultad de Derecho de La San Martín. Últimamente ha estado yendo para allá por lo de su matrícula.

Cuando se baja del bus me quedo solo. Saco mis audífonos de mi bolsillo y me pongo a escuchar música. Generalmente este tipo de movilidad suele poner cumbia, o alguna salsa del recuerdo. La gente que sube es de todo tipo económico, desde un humilde limpiador o jardinero de parques, hasta un recién trabajador de clase media. Los cobradores por lo general son amables con las personas de edad. Cuando por fin avanza, a la altura del Centro Bancario de Sta. Anita, el bus se topa con un embotellamiento. El cobrador se pone a conversar con el chofer especulando el motivo del tráfico, y en cuestión de minutos una cola inmensa se forma atrás de nosotros. Y yo guardo los audífonos para poder tomar nota de lo que está sucediendo a mí alrededor. Un señor de unos 60 años está sentado a unos 4 asientos delante de mí, y decido ir a hacerle frente.

¿Qué tal trafico no? Uno ya no puede con este tipo de situaciones. Le digo al Señor. –Si pues hijo, justo cuando uno está apurado siempre sucede esto. Me responde. Se dirigía a un lugar en particular. Le hablo tratando de buscar conversación. –Sí, estoy yendo a la casa de mi hija, vive en el Agustino, está embarazada y necesita que la cuiden. Musita. Emilio Condori tiene 54 años, es taxista y vive en Las Viñas, por razones de desconfianza no me quiso decir exactamente donde vive. Tiene dos hijos, uno reside en Estados Unidos y la otra está casada con un mecánico. El hijo que espera su hija es el segundo, y se siente muy contento con el acontecimiento. Cuando me bajo del bus puedo percibir que las personas que viajan en los micros peruanos es muy diversa, y sea cual sea su destino, están dispuestas a hablar con uno si se sabe como entrar en la conversación.

jueves

Soledad

Muchas veces dije que estar solo no es tan malo, y la verdad es que no lo es, pero hay momentos en la noche en las que el pasado regresa a mí. Recuerdos del ayer donde tenía a alguien con el cual podía compartir, despertar a su lado y ser feliz viéndola dormir. Ahora amanezco solo, el sexo solo es eso, sexo, y las llamas inesperadas ya no están, se encuentran no ávidas, inexistentes.
Soy un triste espectador que llego tarde a la función, un periódico que nadie compro, un artefacto que nunca se utilizo.
En estos días, en los cuales me he sentido más que enfermo, me he dado cuenta que mi vida se ha vuelto algo monótona, aburrida y predecible. Ya no soy el que solía ser, y lo más triste de todo es que no me importa, porque solo soy yo, y yo soy muy elemental, sino me falta alimento y un lugar donde dormir estoy bien, lo demás viene por sí solo, será lo que tendrá que ser, ya no luchare.


"Bendito sea el que nada espera, porque no será defraudado."

Esa será mi ley de hoy en adelante, el amor y el dinero se lo dejos a los demás, yo solo quiero escribir y leer, no más.

Adiós a las complicaciones.

viernes

Get out!

Afuera. Fue la única palabra que me dijo el profesor. Yo, con mi dignidad bien en alto no le respondí, no habían palabras para describir lo que sentía, y tampoco habían ganas, por lo cual me resigne a guardar mis cosas y esperar a que termine la clase. Por un momento pensé en que todavía podía entrar, decirle al profe que me disculpara y que no lo volvía a hacer, pero estaba muy aburrido como para retractarme, y a demás, ya sabia yo que si seguía a dentro, tarde o temprano iba a hacer lo mismo.
Aguarde afuera, espere cinco minutos, luego camine por ahí y me metí al salón de al lado, a escribir lo que ahora estas leyendo, si tu, mi única seguidora fiel. Tu que cada ve que actualizo el blog me pregunta, ¿Y... por que escribiste eso, que paso?

Así que me guarde lo que siento, solo espero que al salir de clases Pamela y Carla, quieran tomarce un par de cervezas bien heladas, aunque se que con esta toz no debería hacer eso, WTF, la vida es una sola, y hay que vivirla.

jueves

V.

Era muy temprano, y no tenía nada que hacer, deambulaba por todo el departamento. Recién se había mudado al vecindario y no conocía a nadie. Era muy tímida, así que salir no era una opción para ella, prefería pasar las mañanas en su casa, deambulando por los cuartos, viendo televisión o tan solo soñando. Esa mañana en particular estaba aburrida. Odiaba los días calurosos, como los de hoy. Todo el lugar emanaba un olor a viejo, ha guardado. Así que decidió tomar un par de pastillas para poder dormir todo el día. Sus fieles amigas para los días en que se sentía desesperada. En su interior siempre pensó que no era adicta a ellas, solo las tomaba cuando no tenía nada que hacer o cuando se sentía aburrida.

Abrió el frasco y no encontró nada. Lo comenzó a agitar, como si con eso pudiese sacar una píldora más, pero nada, ya se había acabado doscientas pastillas en un semana.

Comenzó a buscar entre la ropa sucia, entre todas sus cajas, en los bordes de los muebles alguna pastilla perdida, pero todo fue en vano. En eso, cuando estaba a punto de perder el control, un grito le llamo la atención. Por lo general el vecindario siempre estaba tranquilo por las mañanas. Salió por la ventana para ver quién era el que estaba haciendo todo ese escándalo. Abrió las cortinas sutilmente, no quería que nadie la viese. Estaba totalmente desnuda por el calor que sentía. Vio de derecha a izquierda, pero nada, no localizo al que hace algunos instantes estaba gritando, pero cierta imagen le llamo mucho la atención. Era un pequeño niño, no tan joven, de unos 17 a 19 años quizás. Estaba totalmente desnudo y tirado en su cama, se masturbaba como loco, freneticamente, una y otra vez. La situación le pareció curiosa, aunque más que curiosa, cómica y triste a la vez. Hace mucho que ella no probaba esos placeres, no le daban ganas de tocarse. Lo que ella quería era a un hombre que la complaciera, no que la entienda, solo que la complazca.

Pasaron las horas y sus ansias no cesaban, cada vez se sentía más nerviosa. Las tazas de café no la podían calmar, solo empeoraban la situación. La música tampoco amainaba sus ansias. Así que comenzó a caminar por toda la sala, a oscuras, entre los muebles, dándole vueltas a la mesita de centro. El cuarto estaba oscuro, en la pequeña mesa de centro se podían ver las cajetillas de cigarros que ya estaban vacías, una botella de whisky medio llena y una copa con tres hielos derritiéndose. Sostenía en la mano derecha un celular. De rato en rato lo miraba y seguía caminando, se dirigió a la ventana, y al abrirla, la luz la cegó por un momento. Sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad. Miro a través de los vidrios y no vio a nadie en la calle, se dirigió al baño y se observo en el espejo. Estaba toda despeinada, tenía un aspecto fatal, se puso un buzo negro, una capucha ligera y sus lentes (unos grandes y oscuros que le cubrían todo el rostro) Se vio un momento más y se noto lúgubre, antisocial. Salió del departamento silenciosamente, cual ninja en plena misión, y comenzó a caminar, a buscar alguna tienda abierta. Paradójicamente en ese día las calles estaban desoladas. No se escuchaba sonido alguno, solo el rumor de un saxofón a lo lejos. Camino en dirección a la melodía melancólica, hasta que pudo saber de dónde provenía. Era de una pequeña casa blanca, a casi media cuadra de su departamento. La puerta estaba abierta y por un momento dudo si entraba o si se iba a su pequeño hogar. Después de tanto pensar, decidió seguir de largo, pero una banda de muchachos se acercaba a lo lejos. Los chicos, muy saltones ellos, comenzaron a silbarle, a decirle cosas obscenas. Ella no tenía ganas de pelear ni de hacerles frente, ya que la superaban en número, y lo cierto es que nunca le gustaron los pleitos ni los escándalos. Solo le quedaba una opción, la más segura y viable, aparte de ser la única. Entro en la casa blanca y con mucho cuidado cerró la puerta. Espero un momento a que los chicos pasaran para poder salir. Ahora ella estaba en un pequeño pasadizo que tenía tres puertas al final. Dos estaban cerradas, y una abierta, la abierta daba a una sala oscura, y de esa puerta provenía aquella melodía, esa que tanto le gusto desde un comienzo. Por el momento, ella solo quería salir de ahí, pasar desapercibida para poder tirarse en el suelo de su departamento. –Pasa, no te quedes ahí- Le dijo una voz masculina. –Vamos, se que estas ahí porque el fluido del viento ya se corto- Ella estaba totalmente impactada, no sabía qué hacer. Espero un momento y comenzó a caminar lentamente hacia la sala, entro en ella y la voz, ahora con cuerpo propio, le dijo. –Siéntate, no seas tímida- Ella le hizo caso y le respondió. –Entre porque habían unos chicos que me estaban molestando, no fue mi intención interrumpirlo- Le dijo con voz cautelosa. –A parte, me llamo mucho la atención la canción que estabas tocando. –Es Jazz- Le respondió rápidamente. –Te gusto. –Si- le respondió. El temor todavía la invadía, no lo podía distinguir bien, ya que la sombra cubría su cuerpo totalmente. El esbozo una sonrisa y ella salió de la sala. No lo pudo ver con claridad, solo sabía que era hombre, que tocaba Jazz, y que por el momento, le gustaba.

lunes

Dormido debajo de la cama.

Eran las siete de la mañana, y el clima era gélido, demasiado frio como para mi gusto. Abrí los ojos y los halos de luz que se filtraban por las cortinas caían directamente en mis ojos, no me dejaban ver, por lo cual no pude advertir el manotazo que V. me tiro. ¡Idiota! todavía sigues aquí, mis padres llegan en cualquier momento ¡Ya lárgate! El cuarto era de color rosado pálido, y el techo era blanco, níveo, pulcro. No como el mío. Pequeños adornos colgaban de las paredes. Fotos, peluches y abalorios decoraban la cabecera de la cama. En la mesa de noche se podían ver una cantidad excesiva de maquillaje, cremas para la piel, perfumes y chucherías. Entonces, entendía que no estaba en mi habitación, en mi cama, en mi casa. Me dolía la cabeza de una manera casi, casi insoportable. Los estragos de la borrachera del día anterior estaban cobrando factura, y yo no estaba ni en el lugar, ni en el momento adecuado como para sobrellevar esa carga conmigo.

Con demasiada pereza trate de vestirme, camine hacia el cuarto de baño, moje mi rostro, mi cabello. Mire un momento el espejo que estaba frente a mí y no me reconocí. Estaba totalmente demacrado. Dos aureolas moradas adornaban mis ojos, las marcas de expresión se denotaban muy claramente en mi cara y me notaba pálido. Parecía un muerto en vida. Cuando me disponía a salir de aquella habitación, la puerta se abrió bruscamente golpeando mi cuerpo por el lado derecho. Tal suceso hizo que pegara un grito que en el momento fue silenciado por las manos de V. Llegaron mis padres, escóndete debajo de la cama. No le quise hacer caso. En esos momentos estaba demasiado cansado como para entender lo que me decía. En eso, un recuerdo llego a mi mente. Estaba yo vestido con un pantalón negro y una camisa del mismo color. Frente a mí, estaba su padre, el militar. Con su mirada amenazadora y cuerpo descomunal intimidaba a todo el que lo viera. Estaba hablando conmigo, su mano derecha descansaba en mi hombro, y aunque no recuerdo con exactitud lo que me decía, algo si me quedo muy en claro. Nadie tocaría a su hija, y menos alguien como yo. Entonces, un escalofrió sacudió todo mi cuerpo, comencé a correr como un desquiciado buscando refugio debajo de su cama, no quería toparme otra vez con su padre. Una vez en mi escondite, me sentía seguro, aunque la calma no duro mucho. No habían pasado ni cinco minutos y sus padres entraron a charlar con su hija. Hablaron por mucho tiempo. Tanto que perdí la cuenta. Le preguntaron si tenía enamorado, le aconsejaron que tenía que esperar hasta el matrimonio, le dijeron que tenía que arreglar su vida. Los parpados cada vez me parecían más pesados, el sueño me vencía, calaba mi ser poco a poco. Era como la merma que todo lo acapara. Y ahí, entre bolsas que contenían Dios sabe qué, zapatos de taco y zapatillas deportivas, me quede dormido.

Jefry… Jefry,… Amor… Jefry… Despierta tontito. Su voz se escuchaba lejana, apagada, y por un momento pensé que todo lo había soñado. Todo estaba oscuro, y cuando quise levantarme, unas maderas frías y duras me lo impidieron. Entonces me di cuenta de que todo lo que había pasado era realidad. Yo estaba ahí, durmiendo entre paquetes y polvo. Aun un poco desorientado, me deslice por entre los bultos, me pare y salí de aquella habitación a hurtadillas, como un ladrón. Y apenas pude ver el cielo, lo noto oscuro, frio y desolador.

Ese día me la pase debajo de una cama extraña, con frio, dolor de cuerpo y de cabeza. Mire una vez más atrás, hacia su ventana, y me pregunte. ¿Me estaré enamorando una vez más?

Las top 10 excusas tecnológicas para no trabajar.

Después de tanto tiempo sin escribir absolutamente nada (claro, yo también tengo vacaciones) hoy estuve viendo en internet algo que me llamo mucho la intención. “Las top 10 excusas tecnológicas para no trabajar” y me gusto mucho, ya que los podría tener como mis top10 de escusas este ciclo de estudio.

"Las top 10 excusas tecnológicas para no trabajar."

Desde que se empezaron a usar las computadoras personales hace dos décadas, hemos vivido bajo la idea de que la tecnología nos iba a simplificar la vida. Y aunque eso es cierto en algunos aspectos, los avances tecnológicos también han creado una nueva sub cultura en la que no faltan quienes usan la propia tecnología para no trabajar o hacerlo lo menos posible.

1) “Me estoy quedando sin batería….lo cargo y te llamo”

2) “No puedo abrir el archivo adjunto”

3) “Tu correo se metió al folder de Spam”

4) “Perdón, se me fue la señal y se corto la llamada”

5) “El cargador de mi celu no carga”

6) “Me robaron, o perdí, mi celular con todos mis contactos”

7) “Se le rompió el teclado a mi laptop”

8) “Se me freezio la pantalla”

9) “El sistema no acepta mi contraseña”

10) “Estoy llamando a Soporte Técnico y nadie contesta”

viernes

Cosas de la vida

Seis y media de la mañana y en mi reproductor de música suena All you need is love de los Beatles. Todavía tengo un poco de sueño, así que me mojo la cara. Me miro en el espejo y noto las ojeras negras y pronunciadas producto de no dormir en toda la noche. Salgo a la calle, sin afán de hacer nada, el frio agolpa mi rostro y camino lentamente hacia el paradero. Como siempre, está repleto. Toda esa gente que se levanta temprano para ir a trabajar, estudiar o regresar a sus hogares. Vuelvo sobre mis pasos caminando cual zombi desorientado. Había olvidado mi billetera en la casa. De retorno al paradero me encuentro con el doble de gente que deje apenas diez minutos atrás. Abordo el primer micro que me pareció algo vacio, pero igual viaje como sardina enlatada.


Es temprano aun, y cuando llego a la Javier Prado todavía no hay gente. Camino hacia el segundo paradero y subo al micro que esta más vacio -craso error. Viajo sentado, pero tengo que esperar cerca de quince minutos para que este se llene y pueda avanzar.


Noto como las lunas se van empañando, y decido abrir la ventana para que se cuele algo de aire fresco. Hace frio (lo admito), pero la verdad, no me importa porque tengo una chalina que abriga mi cuello y parte de mi cara. Me doy cuenta, y con gran asombro, como los señores mutan sus caras y me miran de mala gana por haber abierto la ventana. No me interesa en lo más mínimo. No los conozco, y lo más probable es que no los vuelva a ver nunca más en mi vida.


En mi reproductor sigue sonando los Beatles, ya no All you need is love, sino Hey Jude, que es más melancólica aun. Sin ganas de cambiar de ánimo, pongo un poco de Bossanova, bajo del micro a empujones y veo el café a lo lejos. Aun es temprano, y cuando entro al local percibo las caras de sueño de los empleados. Me acerco a la caja y pido un cappuccino. La chica que me atiende es muy simpática, y me recibe con una sonrisa en la cara (no una disforzada, sino una de verdad, como si le gustara trabajar en ese lugar) Yo le agradezco el gesto con una sonrisa aun mas grande que la suya, pero en cambio, la mía si es un poco disforzada.
Acomodo mi fofo cuerpo en el sofá y siento como el tiempo trascurre lentamente. Prendo un cigarro y le doy un sorbo a mi café, está muy caliente para mi gusto, pero no le doy mucha importancia y me pongo a pensar en que es lo que le diré. No es que me importe mucho, pero… no quiero quedar como un idiota. Para cuando mi espera termina, en la mesa hay más de nueve envases vacios de café producto de mi ansiedad.


La veo, y al igual de que la chica que me atendió al comienzo, ella también me mira con una sonrisa dibujada en la cara. Gesto que me cambia de humor. Me despierto del todo, apago el reproductor y la beso.
Ahora sé que este será un buen día…

miércoles

Atardecer


Atardecer, originalmente cargada por Neo Urbanfunker.

Uno siempre tiene que ser paciente en esta vida, y más si se trata de mujeres.
La vida siempre esta llena de esperas, algunas muy productivas, otras, no. Pero todo al final tiene un porque. El mío, un capuccino y una galleta de jengibre, =D. Uno nunca tiene que desperdiciar invitaciones como esas. Grande Andrea, yo siempre te esperare.

martes

Una Palabra - Carlos Vera

Medias naranjas, medios limones, medias toronjas.

Recuerdo que de niño siempre me levantaba todos los domingos con el olor a aderezo, que aun ahora no sabría decir que era. La música de los Beatles y los pájaros cantar. Todos los domingos eran soleados. Ahora, que ya han pasado más de diez años, todo ha cambiado. Los días son tristes, los domingos con los Beatles ya no suenan mas, los pájaros se han ido y el frio inunda mi realidad. Es triste mirar hacia atrás y darte cuenta que todo a cambiado. Y se que todo algún día cambia, pero no para mal. Todos mis seres queridos se han ido, bien sea por que yo mismo los aleje o porque ellos decidieron irse. Al fin de al cabo siempre seré una persona solitaria. No porque el destino me lo impuso, sino porque yo mismo lo elegí.


Una vez me preguntaron. “¿No te aburre estar siempre solo? Acaso no sabes que es el amor. No quisieras estar con alguien para sentirte completo.” Pues mi respuesta fue un rotundo ¡No! Yo no necesito estar con alguien para sentirme completo. Yo no necesito del amor de otro para sentirme bien conmigo mismo. A mí no me gusta depender de alguien para estar feliz. Es más, me parece absurdo que la gente siempre está buscando a su media naranja, a su alma gemela, o a ese ser que lo complete. Para mí, en este mundo no solo hay medias naranjas, medios limones o medias toronjas, también hay las personas que nacieron, o con el tiempo, se destinaron para vivir solas.


Solas como nacieron, solas como moriran…

Violet Hill - Coldplay

Bal bla bla bla...

Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla,bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla "bla bla bla bla bla "bla bla bla bla bla.Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla.
Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla "Bla bla bla bla bla bla bla bla" bla bla bla bla bla bla:
  1. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla.


  2. Bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla.


  3. Bla bla bla bla bla bla bla.


  4. Bla bla bla bla bla bla bla (bla bla bla bla bla bla ).

Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla,bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla,bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla,bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla:


"Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla"


Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla.


viernes

Vida

Me encantan los videos donde resumen la vida en cuestion de instantes. A mi parecer, es muy dificil de seleccionar que momentos valen mas que otros, pero en el siguiente video se aprecia, todos y cada uno de esos pequeños detalles por los cuales la vida es tan intensa. Y claro, todos terminamos igual, pero eso es lo de menos.


Last Day Dream [HD] from Chris Milk on Vimeo.

jueves

La llamada inesperada.

Ayer el día comenzó con un frio acogedor. Salí apurado a la calle porque estaba llegando tarde a clases. Y es raro, porque me levante muy temprano. No se me hizo difícil despegarme de la cama, es más, para que no me diera sueño me di un duchazo de media hora. Creo que ahí fue donde se me fue el tiempo. Para esto, ya había puesto café pasando en la cafetera. Salí, freí un par de huevos (hice tortillas) y con el cuerpo medio adormecido me puse a pensar en todo lo que tenía que hacer durante el día. Arreglar mi blog personal, escribir una historia para mi blog de Fundamentos, llegar temprano a clase de radio en San Isidro y cuando termine esta, salir corriendo a la Molina para reunirme con mi grupo, hablar con Maggie sobre mi Plan de Comunicación, ir a Magenta21, llegar a mi casa, comer, hacer mis deberes, arreglar mi cuarto (que siempre está hecho un desastre), y muchas cosas más.

Ya para esto eran las de la tarde, estaba completamente agotado. Sin nada más que hacer me dirigí al internet que está cerca a mi casa. Una vez allí, abrí una página web y la quede mirando, mi mente estaba en blanco. Dirigí la mirada hacia la ventana que estaba a mi costado y el cielo estaba nublado, lo cual me hizo pensar en ese color y lo que significaba para mí. Por mucho tiempo mi vida era, o bien blanco, o bien negro. Carecía de matices. Siempre le fui esquivo a las alegrías de la vida. Todo para mí era extremo, si era negro, era completamente malo, paranoico, autista, antisocial. Cuando era blanco, era todo lo contrario. Me comportaba de manera más amigable, me fijaba en los demás, pero nunca nada me llenaba. Quizás por eso no encontraba puntos medios.

Ahora, que ya paso el tiempo, la vida me enseño a ser paciente, tolerante y consecuente. Mi tiempo termina en las cabinas, y sin haber hecho nada. No recuerdo para que fuera ahí en primer lugar. Salí, y ya era de noche, me dieron ganas de caminar por ahí, pero no lo hice. Me fui directo a mi casa. Me dirigí a mi cuarto. Una vez ahí, me recosté en la cama a ver el techo. Tan plano y descolorido. Mire por la ventana y no lograba divisar la Luna. Sabía que estaba ahí, en alguna parte del cielo, pero no sé dónde. Esta ciudad te priva de placeres tan básicos, pero a la vez, te brinda muchos otros. Cerré los ojos y no pude evitar pensar en todo lo que me había sucedido en el día. Caí en un profundo sueño y me divise en una caída libre. Una caída sin final. En linea recta. No había nubes, no había fondo, por lo cual no sabía hacia donde me dirigía. Solo caía.

Ya por la mañana, un poco agotado. Me levante para tomar desayuno, y seguir con mi monótona vida, cuando comenzó a sonar el teléfono. Era ella, una amiga muy especial. Está viniendo a lima, y quiere que la recoja en el aeropuerto. Todo cambio de un momento para otro. Ojala podamos salir a pasear.

viernes

Un día más, como cualquier otro.

Hoy llegue temprano a clases. Un poco asustado no más por qué no vi a nadie en la puerta y pensaba que ya estaban en pleno examen. Para mi buena suerte solo fue un susto, uno más de esos que siempre me suelen dar la vida.Al poco rato de llegar Maggi apareció y comenzamos la clase. Practica, nos dijo estábamos jodidos, y como siempre, nos hizo hacer payasada y media en el salón. Termino todo ese papelón, y yo, dispuesto a webiar, me quede haciendo hora un poco. Pensé que solo iba a estar cuestión de minutos, ¡ya!, media hora a lo muchos. Pero me quede hasta como las 3 de la tarde. Mis tripas sonaban, me jodia de hambre, pero como la estaba pasando tan bien, no me quise ir. Pasaron las horas y yo seguía allá, jodiendo, riéndome, rajando de la gente y hasta burlándonos de los defectos de los demás. Como si nosotros fuéramos perfectos. Pero dios, somos comunicadores, nosotros nunca mentimos o engañamos, solo nos equivocamos, jajajaja. Como todo comunicador, me quede para seguir con toda la chacota, el huevo, y el raje. Cosas que me salen muy bien. Cuando ya era tarde, hacía un poco de frio, me fui a mi casa, la reu había terminado. Cansado y con hambre, porque frio no tenia, llegue a mi casa, comí y me eche en mi cama, cerré los ojos, y en mis sueños seguí con la joda de la tarde.

miércoles

The Gambler Band

El segundo trabajo que presentamos. "The Gambler Band"

Ernesto Shupp

Lo que un poco de creatividad puede hacer. Publicidad de "Ernesto shup"


lunes

Gravity. Wolfs Rain

viernes

Recuerdos del ayer.


Hoy (y con esto me refiero ayer, porque esto lo escribo en mi cuaderno desde mi casa) amaneció nublado, clima perfecto para reflexionar. Me gusta el frio, me gusta cuando el clima se presta para la melancolía. Decidí salir a caminar, pero no por mi casa, mucho piraña. Me fui a Miraflores, ¡Si! Miraflores, súper lejos de aquí, mi casa, pero qué más da. Estaba con mi chalina, café en mano y una cajetilla de Lucky Stike Light. Disfrutaba del momento, cuando un recuerdo llego a mí como un relámpago. Más que un recuerdo, un sueño. Me encontraba en esta misma playa, con este mismo clima, pero sentado junto a la orilla. El mar estaba frio, helado, lo sé porque mis pies rosaban el agua. De repente, alguien se acerca a mí por detrás, se sienta a mi costado y me comienza a hablar. Sabía mucho de mí, demasiado diría yo. Era una mujer, y extrañamente, me sentía a gusto con ella por más que no lograba verle el rostro. Y no es que no la quería ver, sino que no podía, era como si un velo negro le cubriera el rostro. Su voz me parecía realmente conocida, su figura, sus manos y su forma de abrazar me recordaban a un lejano amor. Todos los días esperaba soñar con ella. No lo mismo, porque en mi sueños siempre hablamos de diferente cosas, de lo que “nos pasaba”. Así pasaron los días, hasta que en el último de ellos, por fin la pude reconocer. Era Katherine, un viejo amor platónico. Recuerdo ese último día muy bien. Ella aparecido vestida completamente de blanco, y yo, como de costumbre, estaba vestido de negro, por esos tiempos solía estar así. Ella traía puesto una capucha que le cubría el rostro, así que todavía no la podía reconocer. Como de costumbre, y digo como de costumbre porque ya estaba soñando con ella toda una semana, espere a que se sentara junto a mí. Pero eso nunca sucedió, se detuvo a tres pasos de mí. Me levanté y me puse frente a ella, le dije. Qué pasa, sucede algo. Entonces se quitó la capucha y la reconocí. Fue un shock, no me lo esperaba. Ya me tengo que ir. Sólo vine para despedirme. Eso fue lo que me dijo. No lo entendí en su momento. Ella se acerco, me abrazo y se despidió con un beso muy apasionado, el último. Recuerdo que ese día desperté llorando, tenía los ojos hinchados. No pasaron ni dos días y su hermana me llamó, hizo un gran esfuerzo para conseguir mi número. Hablamos un rato, recordando nuestro pasado, ella y yo fuimos alguna vez enamorados, (aunque yo amaba a su hermana, Katherine, y ella a mí, lo sé porque un día antes de lo dijo. Nunca pronunció palabra alguna por Shirley, su hermana) la llamada tubo otro fin, no era solo para saludarme, sino para decirme que Katherine había muerto. Jefry, Katherine… Katherine qué, la interrumpí. Ella falleció antes de ayer, me respondio. En ese momento comprendí todo. El beso, la despedida y porque solo al final revelo su rostro. Falleció dormida, con una sonrisa en el rostro. Eso fue lo que me conto Shirley. Muerte natural. Anduve triste toda una semana. Hoy la recordé (osea ayer). Tome un poco de café, le di una calada al cigarro y cerré los ojos con el rostro en dirección opuesta al viento. Pense en ella y pude sentir una vez más, ese último beso que me dio, ese beso que nunca paso físicamente, pero que siempre recordare. Katherine…

miércoles

Ok, ya se que esto no es twitter, pero desde la Isil no puedo twitter y ya me estoy desesperando. Los infames de mi grupo no llegan, no tengo el guión, no recuerdo mis párrafos y todo va mal. Frió, hambre y sueño son una mala combinación. Aparescan por favor, no pido un milagro, solo un poquito de compasión.
A tan solo 15 minutos de la grabación, nadie se encuentra en el lugar en donde deberían estar. Estoy completamente solo, desilusionado, hambriento y con frio. Esto solo me da ganas de deprimirme más. Mi vida ya no es lo que era antes. No tengo computadora, no tengo dinero, mi privacidad se ve invadida por intrusos, que según dicen ellos quieren ayudar, y por la falta de inspiración que estoy viviendo últimamente, Ya no puedo articular dos oraciones con sentido como antes lo solía hacer. La imaginación me es esquiva, la inspiración ya me dejo atrás, no tengo musas que me llenen el alma, ya no tengo nada de que soñar...

Triste y solo, sigue mi espera. Ojala no se demoren más, ya quiero regresar a mi hogar.

martes

Bullshit! Todo esto ya me tiene cansado. Esta semana la comencé mal y la estoy terminando mal. Aunque solo estamos a mitad de ella, y con ella me refiero a la semana, no a una persona en especial, me siento un estropajo. Entre lecturas, análisis de películas, spots publicitarios y demás, no sé cómo voy a acabar. Y no es que no me guste lo que estoy estudiando, sino que la presión no ayuda en nada. Por si fuera poco, en esta ciudad gozamos de un tan estupendo medio de trasporte, que hacen del viaje "algo tan maravilloso". Los micros en esta ciudad, "Ciudad de reyes", Bullshit!, son tan nefastos que ni ganas de salir te dan, porque si no tienes carro y no tienes dinero para e taxi, mi muy querido amigo, estas eternamente jodido. Y cuando me refiero a taxis, no estoy hablando de esos pichirruchis que pululan por la ciudad, sino de una de empresa, de esas que por brindarte "seguridad", se chupan el dinero cual sanguijuela hambrienta.
Pero retornando a lo antes mencionado, osea al inicio, Ahora, y me refiero a este mismo instante, mientras escrito, estoy esperando a mi grupo para grabar el comercial de radio. Pero ellos no están ni en pintura, no los culpo, tan solo son las 10:50 y nosotros grabamos dentro de una hora todavía. Cosas de la vida. 3 horas de hueco y no tengo nada que hacer. Porque así es "este centro de estudios", muy bonito por fuera, pero por dentro toda una señora del Opus Dei. Privándonos de nuestra libertad, Twitter, Facebook, Hi5 (que ya ni lo uso) y hasta del Youtube. Algo ilógico por cierto, yaqué con este medio de información podríamos profundizar mas en temas visuales, muy aparte de divertirnos. La cosa esta asi:
-Son las 11:25 y todavía sigo esperando
-Me jodo de hambre por que por salir temprano no desayune
- Y por último, me muero de frio, todo está nublado, sumergido en neblina. Me gusta beber agua, mas no respirarla, ¡neblina del mal!

lunes

Un nuevo comienzo.

Siempre fui desganado para todo. Pero desde hoy cambiare. Me renovaré. Diré si cuando me digan para salir. Le pondré empeño a todo lo que haga, y como fe de lo antes mencionado, tratare de escribir a diario. Para mejorar como escritor, aun no lo soy pero estoy en el intento. Y para expresar lo que ciento. Cómo estoy. Y que es lo que me pasa.