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El matrimonio


Matrimonio. Para pocos, como para mí, suele ser una palabra escasa de significado emocional. No es sino una clausula de opresión y cambio absurdo que el hombre occidental esta dispuesto a acatar. Para mí, el acto de casarse no es más que una condena a una futura separación. Porque el matrimonio cambia las personas, las hace peores, dominadoras, posesivas, aburridas y predecibles. Porque el casarse en esta ciudad significa cambiar tus costumbres, tú forma de vida y hasta tu personalidad. Te piden, tácitamente, que madures, que seas más responsable, que mates toda alegría y espontaneidad que hubo alguna vez en ti. Porque para estar casados hay que renunciar a los amigos, a las salidas los fines de semana y a esos almuerzos espontáneos que tanto te gustaban hace algún tiempo atrás. Las personas cambian tanto que cuando miran en su pasado se notan irreconocibles. Comienzan a contar sus anécdotas como si fueran las de otros y empiezan a extrañar su libertad.


El matrimonio es entonces para mi, el suicido de cuerpo y alma a la cual te sometes por la promesa de algo mejor, pero que en el fondo no es más que su propia tumba hacia lo cotidiano y lo aburrido.

El matrimonio es para aquellas personas que piensan que el amor no basta si no tienen un contrato de por medio. Como si para ser fiel solo se necesitara firmar un papel de mutuo acuerdo, donde lo que al final importa es la repartición de bienes. Semejante estocada a lo racional. Odio los matrimonios por que es la absurda costumbre de poder encajar en una sociedad altamente hipócrita. Odio al matrimonio por que solo poca gente puede sobrevivir a ella y yo no soy uno de esos. Los matrimonios me suelen parecer absurdos, por que no hay nada mas triste que ver a una pareja jurarse amor eterno (que solo dura tres años, y si al cuarto siguen juntos es porque uno de los dos es infiel, o los dos, que es aun peor) veo los matrimonios y los detesto, Por que son el peor ejemplo de lo imperfecta que es la democracia. Por que no todo el mundo se puede casar. Tampoco me gustan los matrimonios porque ver a tanto iluso condenarse de esa manera pondría los pelos de punta hasta al más vil abogado. Odio los matrimonios porque solo va gente cursi, con metas de conocer a más gente cursi para así poder casarse. Odio el matrimonio por la misma razón por la que defiendo la libertad y la vida de soltero: no hay nada más absurdo y sub realista que te quieran meter en la cabeza desde niño que para ser un hombre bien o una mujer realizada tienes que casarte y tener muchos hijos.

Odio el matrimonio porque después de casarte la gente se descuida. Odio los matrimonios porque es la principal causa de la gordura y la fealdad. Odio al matrimonio porque cierto verano salí con una amiga que amaba los matrimonios y que en una borrachera me confesó que no se sentiría realizada hasta el día en el que se case. No importaba con quien, sino el qué. El matrimonio. Detesto a la gente casada porque suele ser aburrida, y porque además piensan que si no estas casado ya es hora de que sientes cabeza y te cases. Y los detesto aun más por que por más que no me gustan, no pude ir al matrimonio de de Grecia. Una vieja amiga que extraño. Le deseo lo mejor. Por que se que ella es una de esas pocas personas que el matrimonio no afecta. No la harán cambiar, y porque a pesar de todo lo escrito antes, se que ella sobrevivirá y probara una vez más que para cada tesis, siempre hay una anti-tesis a lo normal.