miércoles

Confuso.



Nunca sabes lo que el destino te tiene preparado. Los caminos que recorres son confusos, la vida misma es tan extraña de tantas formas que los azares vuelcan tu mundo trecientos sesenta grados. La confusión se vuelva absoluta, la razón te es esquiva cuando los sentimiento se interponen en tus pensamientos. No vez la luz al final del camino y los obstáculos son cada vez peores cuando estas en contra de todos.

Únicamente te tienes a ti, y la persona que esta a tu lado para acompañarte en esos momento de angustia cuando ves caer tu mundo en pedazos. A veces no sabes que hacer, y mientras la razón te dicta algo, tu corazón, tus sentimientos y tu ser te dicen lo contrario. Lo más difícil de sortear son los problemas que llevas por dentro, esos problemas que no puedes compartir por que son tan tuyos y por que eres tan hermético que no dejas que nadie te comprenda. No dejas que nadie te ayude.

Raros son los pasajes en los que te encuentras, extrañas las situaciones en la que te vez entrometido. Y mucho más difíciles los retos que tienes que sortear cuando todo el mundo te señala con el dedo, hasta tu propia familia se pone en contra de lo que sientes. El rechazo te rodea y la sensación de acorralamiento cada vez se vuelve más absoluta con el pasar de los minutos. Las horas son eternas cuando te encuentras en una cárcel de la cual nada ni nadie te puede liberar.

Irónicamente siempre fui una persona solitaria, y rara vez dejaba ver mi mundo a personas ajenas a mi realidad. Siempre fui reservado con mis sentimientos y frió con los demás. Con los que me rodeaban y querían, en afán de comprenderme, apoyarme en lo que me estaba pasando. Nunca fui empático, más bien fui un pusilánime que vagaba por el mundo sin rumbo alguno dejando al azar mi paradero final. Nunca imagine mi muerte, pero de manera poco común la anhele. Es triste el camino que tiene que recorrer alguien que no quiere vivir, pero que sin embargo el destino no lo deja partir.

Aveces la sensación de amor invadió mi frío corazón, dando ráfagas de vida que me mantenían parado sobre esta tierra que no siento mía. No pertenezco a alguna lugar. Me siento un paria que no encuentra hogar alguno al que regresar.

Todo me da igual, todo me importa nada, todo me es tan irreal y absurdo cuando pienso que quizás mañana será un día mejor.

Espero que quizás con el tiempo esto cambie, pero no tengo esperanza alguna de que ocurra. Es como vivir un sueño en donde no puedo controlar nada, pero que por algún motivo, todo ya está preparado.

No se si solo sera el día que viví hoy lo que me impulsa escribir esto. O son las ganas de solo escribir sin razón alguna.

En algún momento de mi vida quizás algo cambie en mí y sienta que tengo un lugar a donde llegar. Se que ahora alguien me acompaña en esta lucha, pero tengo miedo de que tan solo sea una ilusión más.

Cuál sera mi futuro, no lo sé. Y no me importa mucho. Mientras todo permanezca como está. Por ahora solo quiero descansar de todos estos pensamientos que me acosan y me confunden.

Extraño, de cierto modo, al Jefry que dejaba pasar las cosas, esquivo a todo lo que lo rodeaba. A todo lo que le afectaba. Al Jefry calculador y poco sentimentalista. Pero también quiero al Jefry en el que me he convertido hoy, por que lo veo todo distinto, con algo más de color.

Sin razón alguna algo me afecto, no se lo que es, o quizás sí, pero lo quiero negar, lo que viví. Por que sé que tarde o temprano lo tendré que afrontar, y no sé si estaré preparado.

Incontables veces me aferre a la idea de que no necesitaba a alguien o a algo para ser feliz, o no feliz, sino más bien para estar bien. Pero ahora no se si eso será verdad o será algo pasajero que deberé de afrontar. Por que alguien tumbo los conceptos de vida que solía mantener. Quiero a alguien especial, y que me hace ver el mundo de otra manera.

Todo me da igual, y todo me importa.

O quizás... tan solo sean pensamientos que debo dejar pasar. Para poder hacer feliz, a alguien que conocí, un sábado por la noche.