
“Como muchas personas, le temo al amor. Y no es un miedo cualquiera, sino uno que alborota mi quietud en los días de su ausencia. Trato de no pensar en momentos tristes, pero a veces decaigo indefenso y no entiendo por qué lo hago”.
A veces pienso que todo parará, pero no es así. Las ansias embriagan mi ser y lo descontrolan, los minutos se hacen eternos y desespero por verla.
Estoy enamorado, y es un sentimiento que me da temor, porque cada día dependo más de esto, de ella, y de la forma en cómo se manifiesta ante mí. Esquiva a toda manipulación. Con una soltura que no puedo controlar, a veces tan cálida como el sol primaveral, y a veces tan fría como una noche de invierno.
Estoy enamorado, y ya no lo puedo controlar. Sólo me dejo llevar cual hoja arrastrada por el viento, sin saber mi destino final, sin saber si iré a parar en algún buen lugar.
Estoy enamorado, y no sé qué hacer, porque con cada día que pasa me siento más atado a ella. Absorbe todo mi ser, toda mi voluntad, y aunque ella no lo sepa, tiene control total sobre mí.
Cada día es una lucha constante entre ella y yo.
Cada noche es un eterno sueño con ella.
Cada tarde la extraño más.
Cada mañana quisiera despertar a su lado.
Si me preguntaran qué es el amor para mí, diría que mi amor se resume en una sola palabra: Nuria. Porque es ella lo que siempre soñé, porque es ella lo que pensé que nunca iba a tener, porque es ella la que me supo comprender y me supo querer como soy. Un pobre y triste pusilánime que vagaba sin rumbo en la vida.